Las suturas reabsorbibles y no reabsorbibles forman parte del día a día de la cirugía oral, pero elegir entre unas y otras no debería depender únicamente de la costumbre del profesional. El tipo de intervención, el tejido, el tiempo durante el que necesitamos mantener el cierre o las características del paciente pueden hacer que una opción resulte más adecuada que otra.
Además, dentro de cada grupo existen diferentes materiales, calibres, estructuras y agujas. Por tanto, hablar simplemente de una sutura «reabsorbible» o «no reabsorbible» es quedarse solo en una parte de la decisión.
La pregunta no debería ser cuál es mejor, sino qué sutura ofrece las características que necesitamos para el procedimiento que vamos a realizar.
¿Qué diferencia las suturas reabsorbibles y no reabsorbibles?
La diferencia fundamental está en su permanencia en el organismo.
Las suturas reabsorbibles están fabricadas con materiales diseñados para perder progresivamente su resistencia y ser absorbidos por el organismo. Por este motivo, generalmente no requieren una retirada posterior.
Las suturas no reabsorbibles, en cambio, mantienen el material durante más tiempo y, cuando se utilizan para el cierre de una herida en la cavidad oral, habitualmente deben retirarse una vez transcurrido el periodo establecido por el profesional.
Pero esta diferencia no determina por sí sola cuál debemos utilizar.

Suturas reabsorbibles: ¿cuándo pueden resultar interesantes?
Una de las principales ventajas de las suturas reabsorbibles es evidente: evitan que la permanencia del material dependa de una retirada posterior.
Esto puede resultar especialmente útil en determinadas localizaciones, pacientes en los que el seguimiento puede ser más complejo o procedimientos donde no necesitamos mantener el material durante un periodo prolongado.
Sin embargo, existe un aspecto que debe valorarse cuidadosamente: el tiempo durante el que la sutura mantiene una resistencia suficiente.
Reabsorción y pérdida de resistencia no significan exactamente lo mismo.
Una sutura puede permanecer físicamente durante un determinado periodo y haber perdido previamente parte de su capacidad para mantener los tejidos aproximados. Por eso es importante conocer las características específicas del material que utilizamos y no fijarnos únicamente en cuánto tarda en desaparecer.
Suturas no reabsorbibles: control sobre el tiempo de permanencia
Las suturas no reabsorbibles permiten que sea el profesional quien determine cuándo retirar el material.
Esto puede ofrecer un mayor control en determinados procedimientos quirúrgicos, especialmente cuando queremos mantener una estabilización concreta de los tejidos y revisar posteriormente la evolución de la zona.
Su principal diferencia práctica respecto a una sutura reabsorbible es que será necesario realizar la retirada.
Pero tampoco todas las suturas no reabsorbibles se comportan igual.
El material y su estructura influyen en aspectos como la manipulación, memoria, seguridad del nudo o interacción con los tejidos.
Monofilamento o multifilamento: otra decisión importante
Elegir entre suturas reabsorbibles y no reabsorbibles es solo el primer paso.
También debemos valorar su estructura.
Una sutura monofilamento está formada por un único filamento. Su superficie más uniforme reduce los espacios en los que pueden acumularse fluidos y residuos y facilita su paso a través de los tejidos.
Las suturas multifilamento, por el contrario, están compuestas por varios filamentos. Pueden ofrecer unas características de manejo diferentes, pero su estructura también implica una mayor superficie y capacidad de retención.
En la cavidad oral, donde trabajamos en un entorno con una elevada carga bacteriana, esta diferencia merece especial atención.
Por eso, composición, estructura y comportamiento deben analizarse conjuntamente.
El calibre también importa
Una sutura más gruesa no es automáticamente una sutura mejor.
El objetivo debería ser seleccionar un calibre que proporcione la resistencia necesaria provocando el menor trauma posible sobre el tejido.
Esto adquiere especial importancia cuando trabajamos con tejidos delicados o mediante técnicas microquirúrgicas.
A medida que disminuye el calibre, aumenta la necesidad de precisión en la manipulación, la instrumentación y la realización del nudo. Es aquí donde la magnificación y el instrumental adecuado pueden marcar una diferencia importante.
Por tanto, elegir una sutura no consiste únicamente en decidir su material: calibre, aguja y técnica deben funcionar como un conjunto.
¿Qué papel tiene la aguja?
La aguja es otra de las grandes olvidadas cuando hablamos de selección de suturas.
Su tamaño, curvatura y geometría deben estar adaptados al tejido sobre el que vamos a trabajar y al acceso quirúrgico disponible.
Una aguja excesivamente grande puede generar un trauma innecesario. Una elección inadecuada también puede dificultar el paso controlado por los tejidos y comprometer la precisión del punto.
Especialmente en cirugía mucogingival y microcirugía, donde el manejo atraumático es prioritario, la elección de la aguja adquiere tanta importancia como la del propio hilo.
¿Qué sutura elegir en cirugía regenerativa?
En regeneración ósea, la sutura cumple una función especialmente importante.
No solo buscamos aproximar los bordes de una herida. Necesitamos mantener estable el cierre y proteger el área regenerada durante las primeras fases de cicatrización.
La elección entre suturas reabsorbibles y no reabsorbibles dependerá del procedimiento, la técnica utilizada, las características del colgajo y el periodo durante el que necesitamos controlar el cierre.
Pero existe una idea que conviene recordar: ninguna sutura debería utilizarse para compensar un colgajo que llega a la posición final con demasiada tensión.
La sutura debe estabilizar los tejidos.
No debe ser la responsable de vencer la tensión del colgajo.
¿Y en cirugía mucogingival?
En cirugía mucogingival, la precisión adquiere todavía mayor protagonismo.
Cuando realizamos un injerto de tejido conectivo, un injerto gingival libre o determinados procedimientos plásticos periodontales y periimplantarios, pequeñas variaciones en la posición y estabilización del tejido pueden resultar clínicamente relevantes.
En estos procedimientos debemos prestar especial atención al calibre, la capacidad de realizar puntos precisos, el comportamiento del material y el trauma generado al atravesar los tejidos.
Es uno de los escenarios donde la selección de la sutura y una buena técnica microquirúrgica están especialmente relacionadas.
Entonces, ¿cómo elegir la sutura adecuada?
Antes de decidir entre suturas reabsorbibles y no reabsorbibles, conviene analizar varias cuestiones:
- ¿Qué procedimiento vamos a realizar?
- ¿Qué tejidos necesitamos estabilizar?
- ¿Durante cuánto tiempo necesitamos mantener el cierre?
- ¿Qué calibre resulta adecuado?
- ¿Necesitamos un monofilamento o un multifilamento?
- ¿Qué aguja se adapta mejor al tejido y al acceso?
- ¿Cuál es el nivel de tensión del colgajo?
- ¿Necesitamos realizar un control y retirada posterior?
No existe una única sutura adecuada para toda la cirugía oral.
Disponer de diferentes opciones permite adaptar el material al procedimiento y no el procedimiento al material que utilizamos habitualmente.
Suturas para cirugía oral en Sanhigía
En Sanhigía trabajamos con diferentes tipos de suturas para cirugía oral precisamente porque las necesidades cambian según el procedimiento.
Contar con distintos materiales, calibres y configuraciones permite seleccionar la sutura en función del tipo de cirugía, del tejido y de los objetivos del cierre.
Esta elección cobra todavía más importancia cuando avanzamos hacia procedimientos de regeneración ósea, cirugía mucogingival o microcirugía, donde buscamos una manipulación cada vez más precisa y atraumática de los tejidos.
Y aquí el criterio debería ser el mismo que aplicamos a cualquier otro material quirúrgico:
no elegir por hábito, sino por indicación.
¿Puede cambiar la elección de sutura según el procedimiento?
La elección entre suturas reabsorbibles y no reabsorbibles también puede variar según el tipo de cirugía que realicemos. Una extracción, una regeneración ósea, un injerto de tejido conectivo o una cirugía periimplantaria presentan necesidades diferentes de estabilización y cicatrización.
En procedimientos relativamente sencillos puede interesarnos una sutura que permita un cierre eficaz sin necesidad de mantener el material durante demasiado tiempo. En cambio, en intervenciones donde la estabilidad de los tejidos resulta especialmente importante, el profesional puede necesitar un mayor control sobre el periodo de permanencia de la sutura.
Por eso, las suturas reabsorbibles y no reabsorbibles no deberían considerarse opciones opuestas, sino herramientas diferentes dentro del mismo arsenal quirúrgico.
La elección debe realizarse antes de comenzar la cirugía
La selección de la sutura debería formar parte de la planificación del procedimiento y no ser una decisión tomada únicamente al finalizar la intervención.
Antes de comenzar conviene tener claro qué tejidos vamos a movilizar, qué tipo de cierre buscamos y durante cuánto tiempo necesitaremos mantenerlos estabilizados. Esta planificación permite seleccionar con mayor criterio las suturas reabsorbibles y no reabsorbibles, así como el calibre, la aguja y la técnica de sutura.
En cirugía oral avanzada, disponer de diferentes suturas reabsorbibles y no reabsorbibles permite adaptar el cierre a las características del caso en lugar de utilizar sistemáticamente el mismo material.
La técnica sigue siendo más importante que el material
Podemos seleccionar una excelente sutura y aun así realizar un cierre deficiente.
La distancia entre los puntos, la profundidad de entrada de la aguja, la simetría, la posición del nudo, la tensión aplicada y el tipo de punto utilizado condicionan el resultado.
Por eso, conocer los materiales es solo una parte del aprendizaje.
En las formaciones de VIVO Medical Formación relacionadas con cirugía regenerativa, mucogingival y microcirugía, el manejo de tejidos y las técnicas de sutura forman parte del desarrollo de una cirugía más precisa.
El objetivo no es simplemente conocer más tipos de puntos, sino entender qué queremos conseguir con cada uno de ellos.
Suturas reabsorbibles o no reabsorbibles: no existe una respuesta universal
Entonces, ¿cuáles debemos utilizar?
Depende.
Las suturas reabsorbibles y no reabsorbibles ofrecen características diferentes y ambas pueden tener indicaciones dentro de la cirugía oral.
La elección debe tener en cuenta el procedimiento, los tejidos, el tiempo de soporte necesario, la estructura y calibre del hilo, la aguja y la estrategia de cierre.
Por eso, más que buscar una sutura que funcione para todo, conviene disponer del conocimiento y de los materiales necesarios para adaptar nuestra elección a cada situación clínica.
Porque en cirugía oral, la sutura es pequeña, pero la decisión que hay detrás de ella no lo es.