El dilema habitual en muchas clínicas
Formarte en cirugía oral es una de las decisiones clínicas más relevantes que puedes tomar como odontólogo general.
Es una escena que se repite con frecuencia en la consulta: el paciente necesita una intervención quirúrgica, como una extracción complicada, una regeneración ósea o un implante, y tú —odontólogo general— te enfrentas a la gran decisión: ¿lo asumo o lo derivo?
Tomar esta decisión no siempre es sencillo. Hay muchos factores en juego: tu nivel de formación actual, la complejidad del caso, los recursos de tu clínica, tu seguridad clínica… e incluso tu proyección profesional a medio plazo. Pero una cosa está clara: cada vez más profesionales están decidiendo formarse en cirugía oral para no tener que renunciar a estos tratamientos.
¿Qué pierdes al derivar constantemente?
Derivar casos no es una mala opción per se. De hecho, es una muestra de ética profesional cuando uno considera que el caso está fuera de sus capacidades actuales. Sin embargo, cuando la derivación se vuelve sistemática, puede impactar negativamente en varios aspectos de tu ejercicio clínico:
- Pérdida de ingresos: Dejas de facturar procedimientos rentables como extracciones complejas, regeneraciones o implantes.
- Dependencia externa: Necesitas contar con un cirujano externo o con un centro de referencia que asuma los casos más complejos.
- Desvinculación del caso: Si no realizas el tratamiento, pierdes parte del control clínico y de la relación con el paciente.
- Estancamiento profesional: Si no abordas estos tratamientos, no desarrollas las habilidades necesarias para enfrentarte a retos clínicos cada vez más habituales.
Cirugía oral: cada vez más presente en la práctica general
La realidad es que la cirugía oral está dejando de ser un área exclusiva de los especialistas. Cada vez son más los odontólogos generales que incluyen en su cartera procedimientos como:
- Extracciones de cordales incluidos.
- Cirugía mucogingival.
- Elevaciones de seno atraumáticas.
- Regeneraciones óseas guiadas (ROG).
- Colocación de implantes postextracción.
El motivo es claro: el paciente actual demanda soluciones integrales, y la clínica que las ofrece gana en confianza, reputación y rentabilidad.
¿Entonces, cuándo vale la pena formarte?
Hay algunas preguntas que pueden ayudarte a decidir si es el momento de dar el paso:
- ¿Tienes que derivar con frecuencia casos quirúrgicos que te gustaría poder abordar?
- ¿Te sientes limitado ante ciertos tratamientos que podrían estar dentro de tus posibilidades?
- ¿Quieres avanzar profesionalmente y diferenciarte?
- ¿Te interesa aumentar la facturación media por paciente?
- ¿Buscas mejorar tus habilidades clínicas de forma sólida y estructurada?
Si respondes que sí a varias de estas preguntas, formarte en cirugía oral avanzada no es solo una buena idea, es una inversión estratégica en tu carrera.
Qué buscar en una buena formación en cirugía
No todas las formaciones son iguales. Si vas a apostar por dar este paso, asegúrate de que el programa ofrezca:
- Docentes con experiencia real en cirugía compleja.
- Casos clínicos bien documentados y explicados paso a paso.
- Práctica intensiva en modelos realistas o tejidos reales.
- Grupos reducidos para poder recibir atención directa del profesorado.
- Un enfoque claro y clínico, donde se priorice el “cómo se hace” y no solo el “qué dice la literatura”.

Fórmate con Core Surgical y deja de renunciar a la cirugía
En Core Surgical entendemos perfectamente este dilema. Por eso diseñamos nuestros cursos para profesionales como tú: odontólogos generales que quieren ampliar su campo de acción clínico con seguridad, confianza y excelencia.
Nuestro plan formativo en cirugía oral y regenerativa está pensado para que puedas incorporar estos procedimientos a tu práctica habitual, paso a paso y con el respaldo de un equipo docente de primer nivel.
Si estás cansado de derivar y sabes que podrías estar haciendo más por tus pacientes (y por tu crecimiento como profesional), este es tu momento. Fórmate con nosotros y cambia la forma en que practicas odontología.